Un refugio donde la ciencia y la naturaleza se encuentran
Explora un enfoque integrador para la sanación, donde la psicología basada en la evidencia se une con la sabiduría ancestral para ofrecerte herramientas prácticas y recursos para tu bienestar.
Mi historia
Soy psicóloga general sanitaria y mi camino profesional ha sido una búsqueda constante de coherencia entre la evidencia científica y la experiencia vital de ser humana y madre. Mi práctica clínica no se detiene en una sola escuela, sino que se nutre de múltiples fuentes de la psicología para ofrecer una mirada verdaderamente integradora que entiende el trauma no como un evento pasado, sino como una huella presente en el sistema nervioso.
Me he formado profundamente en el abordaje del trauma y el apego, utilizando herramientas como EMDR para procesar las heridas que la mente no siempre sabe nombrar pero que el cuerpo recuerda con precisión.
Sin embargo, mi visión se expande más allá del diván, integrando la neurobiología con la cronobiología y la nutrición funcional, porque comprendí que no podemos pedirle resiliencia a una mente cuyo cuerpo vive en un estado de inflamación silenciosa o desconectado de sus ritmos circadianos.
Esta búsqueda de honestidad me llevó a tomar una de las decisiones más difíciles y transformadoras de mi vida: dejar mi trabajo para el sistema público y trasladarme al campo, buscando un entorno que me permitiera vivir en sintonía con mi propósito y con los ritmos que mi propio sistema nervioso reclamaba.
Mi propia maternidad y mi experiencia clínica me han llevado a dedicar una parte esencial de mi energía a la infancia, creando un espacio para lo que llamo infancia ancestral, donde la crianza se entiende como el arte de proteger el diseño biológico de los menores en un mundo que los sobreestimula.
Creo firmemente que la salud mental es una red compleja donde la luz solar, la calidad de lo que ingerimos y la seguridad de nuestros vínculos son piezas innegociables de la regulación emocional.
Este proyecto nace de mi propia necesidad de unir la ciencia más rigurosa con la sabiduría de los hábitos que nos anclan a la tierra, ofreciendo un refugio para mujeres y familias que, como yo, buscan dejar de vivir en modo supervivencia para empezar a habitar su cuerpo con presencia y salud.
He elegido el anonimato para que sea el conocimiento y la raíz lo que prevalezca, permitiéndome ser una guía que acompaña desde la sombra, con la autoridad que dan los años de estudio y la humildad que otorga el trabajo diario con el dolor y la esperanza de los demás.
Aquí no encontrarás recetas rápidas, sino una invitación a recuperar la soberanía sobre tu propia biología y la de tus hijos, integrando lo que la ciencia moderna nos enseña con lo que nuestra naturaleza ancestral siempre ha sabido.
¿Empezamos a caminar juntas?
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